10 años de ‘Born to Die’: ¿Por qué Lana Del Rey es un icono del pop?

Born to die

El pasado 27 de enero, se cumplían 10 años de Born to Die, el primer disco oficial de Lana del Rey y también el más exitoso de su carrera. Desde su lanzamiento ha cosechado más de 7 millones de copias (y todavía sigue vendiendo).

Este trabajo la convirtió en una de las artistas más inspiradoras de los últimos años.

A su favor han jugado la manera cinematográfica de narrar sus vivencias y su imagen de chica triste, que también la ha convertido en referente visual.

El misterio que la rodea es otro de sus atractivos. No sabemos a ciencia cierta si todas las historias que se cuentan sobre su adolescencia son reales y tampoco concede demasiadas entrevistas. Cuando lo ha hecho, las polémicas han sido frecuentes.

Polémicas aparte, ha influenciado artistas muy importantes de los últimos años:

  • Canciones de Taylor Swift como ‘The Archer’ están clarísimamente inspiradas en su forma de cantar y de hacer música ambiental.
  • Artistas como Billie Eilish han construido su carrera en torno a una oscuridad permanente.
  • Hasta Selena Gómez ha basado sus últimos años de carrera en discos más lentos y etéreos (obviando su concesión a la música latina).

Lana del Rey llegó al panorama pop abrazando la fama y el mundo superficial de Hollywood, pero ahora lo rechaza en sus letras desde hace varios discos. Parte de culpa la tuvo la llegada de Trump al poder, que le hizo perder la fe en el sueño americano (un tema muy recurrente en sus inicios).

Pero, ¿por qué se ha convertido Lana del Rey en una figura tan importante?

En este post, quiero hacer una retrospectiva analizando toda su carrera y contando por qué me parece un genio.

 

Born to Die: el origen del icono que todos conocemos

Si hablas de Lana del Rey a alguien que no siga su carrera, seguramente esta sea la etapa que más le suene.

En 2021 todas las canciones de la edición estándar consiguieron (al menos) la certificación de disco de oro y, salvo ‘Million Dollar Man’, superan los 100 millones de escuchas en Spotify.

El álbum está lleno de referencias a la fama, al glamur de Hollywood, a las relaciones tóxicas y al mundo gánster.

Su sonido era una mezcla refrescante de música orquestal y hip-hop, que contrastaba con el predominante en aquellos años: electrónica y dance.

La grandeza del disco es que creó un universo único con los videoclips de sus singles (‘Video Games’, ‘Born to Die’, ‘Blue Jeans’, ‘National Anthem’ y ‘Summertime Sadness’). El potencial no acababa ahí, pues temas como ‘Diet Mountain Dew’ o ‘Dark Paradise’ han ayudado a convertir el disco en un clásico.

Supuestamente, ‘Born to Die’ está dedicado al que Lana del Rey llama su primer amor, el alcohol, al que fue adicta de adolescente.

El éxito se multiplicó con el EP ‘Paradise’, que daba continuidad a este mundo con canciones como ‘Ride‘ (su videoclip de 10 minutos nos ayudaba a entenderla mejor) o ‘Cola‘ (con su frase épica ‘My pussy tastes like Pepsi Cola’).

 

Ultraviolence: el nacimiento de una nueva artista

Después de pegar el pelotazo, Lana del Rey ha traído producciones más envolventes, lentas y duras.

El principio de esta época lo marca ‘Ultraviolence’, donde se ven más claras las influencias que siempre menciona (Nancy Sinatra, Billie Holiday, Amy Winehouse, Elvis Presley o Nirvana).

Todo se volvió mucho más turbio con este disco.

Las canciones eran más largas, ella cantaba más lento, las letras eran más oscuras y en las producciones predominaban guitarras eléctricas que distorsionaban el ambiente.

En su momento, compraron micrófonos de peor calidad para que su voz sonara menos nítida.

Durante esta era, fue criticada por romantizar la violencia. Sin embargo, que alguien titule deliberadamente Ultraviolence a su disco y hable de llorar, de droga y de pistolas lo que hace es recurrir a las imágenes de películas de gánsters en blanco y negro para dramatizar las historias que cuenta.

La misma Lana del Rey ha dicho que habla de sus experiencias y que no quiere que sus relaciones tóxicas del pasado sirvan de ejemplo; son simplemente su forma de expresarse y contar lo vivido.

 

‘Honeymoon’ y ‘Lust for Life’: la transición de Lana del Rey

Entiendo ‘Honeymoon’ como un álbum en el que la artista nos habla de dónde viene y ‘Lust for Life’ como un trabajo que narra hacia dónde va.

El primero cuenta con uno de los videoclips más icónicos de su carrera, ‘High By The beach’. El momento en el que saca una bazuca de la funda de una guitarra y dispara al helicóptero de un paparazzi es historia de la música.

‘Honeymoon’ tiene un título perfecto porque supone un viaje por diferentes paisajes sonoros. Hay percusión, electrónica sutil, bases de trap adelantadas a su tiempo y guitarras acústicas.

Aquí predominan los ecos de la voz para dar unidad a un conjunto más psicodélico, que mezcla la ensoñación de Born to Die y la decadencia de Ultraviolence.

Decía que ‘Lust for life’ nos cuenta hacia dónde va porque es una transición en sí mismo. Empieza con sonidos influenciados por sus discos anteriores que hablan de amor y termina con otros más acústicos, que es lo que encontramos en sus últimas etapas.

Aquí vemos por última vez la idealización del sueño americano en el videoclip del tema titular. Lana del Rey y The Weeknd corren felices sobre las letras del cartel de Hollywood.

La vemos reflexionar en temas como ‘Coachella — Woodstock In My Mind’, ‘God Bless America — And All the Beautiful Woman in It’, ‘Beautiful People With Beautiful Problems’ o ‘Get Free’. De este modo, crea una nueva vía de expresión a través de sus letras.

 

‘Norman Fucking Rockwell’ y ‘Chemtrails over the country club’: adiós al sueño americano

Esta etapa representa un adiós al sueño americano porque, a partir de este momento, todas las alusiones de Lana del Rey a la fama son negativas (muy obvio en canciones como ‘Dark, But Just A Game’, en ‘Chemtrails Over The Country Club’).

Además, en la portada de ‘Norman Fucking Rockwell’ aparece huyendo en barco de California, que se ve quemándose al fondo.

En este disco también encontramos referencias a que cualquier tiempo pasado fue mejor (‘The Greatest’) o que su forma de vida antigua la estaba matando (‘Fuck It, I Love You’). Por algo estas dos canciones están unidas en un mismo videoclip:

Lana del Rey continua la estela reflexiva marcada por el final de ‘Lust for Life’ y, sobre todo, lleva los pianos a prácticamente todas las canciones. Este instrumento es el eje central de estas narraciones.

Las canciones son delicadas, intensas y con una producción mejor calculada imposible. Como prueba tenemos ‘Cinnamon Girl’, ‘Happiness Is A Butterfly’, ‘Mariner’s Apartment Complex’, ‘Love Song’ y… bueno, así podría citar el disco entero.

Según la crítica especializada, es su mejor disco y para mí también lo es.

 

‘Chemtrails Over The Country Club’ es una continuación en la que nos cuenta que cada vez le importa menos la fama y solo quiere una vida tranquila.

Refleja la capacidad poética de la artista para ser fiel a su manera de narrar historias y abordar temas que nada tienen que ver con los de sus primeros discos. Es mucho más madura, pero también bastante más personal y críptica.

La producción minimalista y pausada de ‘Chemtrails Over The Country Club’ representa el anhelo de la vida de contemplación que busca y da como resultado algunas de las mejores canciones de su discografía (‘White Dress’, ‘Tulsa Jesus Freak’, ‘Let Me Love You Like A Woman’ y la canción que da título al disco me parecen sublimes).

 

Blue Banisters: interludio para hacer un zasca a la prensa

Muchas personas ven ‘Blue Banisters’ como un disco hermano de ‘Chemtrails Over The Country Club’ porque ambos han salido en 2021 y tienen una producción muy sencilla.

Yo tengo una visión un poco diferente…

Es cierto que ‘Blue Banisters’ tiene mucho de su predecesor, sobre todo por la etapa vital en la que se encuentra Lana del Rey: lejos del glamour que la vio nacer y en busca de una vida tranquila.

Sin embargo, este es un disco que está hecho para callar a la prensa y a los haters.

Es un parón (un interludio, por poner un símil musical) en el que la artista revela por qué es cómo es (por ejemplo, desvela algunos de sus traumas familiares en ‘Wildflower Wildfire’) y responde a las polémicas.

Grita que ella es la primera defensora del movimiento Black Lives Matter en ‘Text Book’, que está harta de que la critiquen por su peso en ‘Black Bathing Suit‘ y de que le digan que sus composiciones tristes encarnan el mal ‘Beautiful‘ (ella dice que también Picasso se refugiaba en el arte en esos momentos).

Tampoco extraña que incluya descartes como ‘If You Lie Down With Me’, ya que pertenece a su era más polémica, ‘Ultraviolence’.

 

‘Blue Banisters’ es un disco que Lana del Rey necesitaba para callar bocas y seguir su vida con la tranquilidad de que había dicho todo lo que quería decir. Lo hace con una producción minimalista que suena casi amateur, con algunos sonidos de fondo.

 

En sus 10 años de carrera, Lana del Rey ha demostrado su capacidad para escribir letras apoteósicas.

Además, ha abordado un estilo diferente en cada uno de sus discos, creando con cada uno un universo único.

La pregunta ahora es… ¿cuál será el siguiente paso de Lana del Rey?

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